Soy un mal turista

To my fellow travellers (o a cualquier imbécil pretencioso de cualquier país):

Dado que mi manera de viajar dista mucho de ser como los redactores de la Lonely Planet. En todo lo que llevo de judío errante perdón viajero. Me resulta soso estar como Mafafa Musguito (o como el clásico turista asiático con la cámara en pecho y tratando de abrir más sus ojillos de la sorpresa que le causó lo que observó) con mi cámara apuntando a cuanta cosa vea.

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Mafafa Musguito fotógrafa

A veces me pregunto, ¿de qué sirve que tome una foto de un edificio o lugar cuando miles de personas ya lo hicieron, cuando puedo encontrar esa imagen en Internet, blogs de viaje o más innecesario aún, cuando lo puedes ver por Google maps? (bueno a excepción de algunos puntos del mapa restringidos, que son pocos dado que el ojo del Gran Hermano está apuntado a todos lados) ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué yo la tomé de un ángulo distinto? O ésta otra estupidez, ¡¡¡fotografiar la comida que se van a tragar!!! ¿O será que aún no he comprendido que el punto de fotografiarme en los lugares visitados es para presumirle a la gente?

Ustedes disculparan, será porque yo vengo de un país donde la variedad, versatilidad e infinidad gastronómica es cosa común y de todos los días, que no le encuentro el caso de fotografiar la comida que ingeriré, o el platillo fancy o sustancioso que deglutiré.

De hecho me pregunto que sería más interesante tomarle una fotografía de la mierda que produjo mi cuerpo después de comer ese platillo “exótico” y titular las fotografías conforme lo ingerido. La variedad de mierda conforme colores, texturas y cantidades sería más infinita que la comida típica ingerida. Francamente sería más divertido.

mierdaPorque en la era del copy-paste y bytes de memoria digital, quien suscribe, le es muy difícil que algo le sorprenda, prefiere ver las cosas en vivo y directo y guardarlas en su memoria. Es obvio que cada quien viaja como quiere, pero a mi que putas me interesa tu itinerario de viaje, cuántos países llevas visitados ni la puta comparación al cambio de moneda local y cuanto puedes beber con un dólar o un euro.

En serio, no sé que le pasa a la gente ¿Dónde quedaron las conversaciones, el diálogo y la atención a hablar y escuchar más allá de lo superficial?

Por eso decidí que lo que es más importante para mi y guardar en mi memoria (física y electrónica porque no me fío ya de ninguna de las dos) no es la imagen per se del lugar visitado, son las conversaciones fortuitas con extraños, cómo se van desarrollando, hasta dónde llegan, si pueden ser enriquecedoras, jocosas e hilarantes o resaltantes que merezcan la pena contar.

Por ejemplo me hubiera encantado grabar una larga conversación que tuve con un sacerdote de Palestina católico/socialista encargado de cierta basílica parisina muy turística que entre otras cosas se burlaba hacia los turistas idiotas “¡Son unos imbéciles!” –me decía– y defender a los pick pockets, y yo no sabía si sonreír o decirle –“¡¿padre, está maldiciendo?!” – en tono burlón: “es que tienen que robar porque no tienen de otra” –sentenciaba mientras comíamos una deliciosa pizza en un restaurante italiano manejado por Sirios. No me pregunten cómo es que terminé hablando con un sacerdote. Casualidad tal vez.

maxresdefaultO la pareja de serbios que me cuentan cómo “KASSANDRA” fue un híto en la televisión serbia mientras bebíamos esa agüita entumecedora llamada Rakija (se pronuncia raquia) y su escapatoria, mental siquiera, en los momentos de guerra, y cómo las bombas a las torres de televisión en el momento cúspide de la soap-opera fue cortado de repente, que eso fue la gota que derramó el vaso para que los serbios protestaran aún más por quitarles el poco entretenimiento y olvido (quizá) de una batalla nacional.

He de decir que esa anécdota me ruborizó, no sé si porque una historia cutre a la cenicienta tropical pudo tener impacto o mejor dicho, algo insulso puede tener un efecto somnífero más efectivo que el xanax.

O el aspirante a biólogo marino que está interesado en milicia y me cuenta una historia de cómo su padre estuvo a punto de ser fusilado de no ser que un compañero de escuela de la infancia lo reconoció y le dijo a los hombres del bando contrario que no lo matasen porque era su amigo; mientras conversábamos a orillas del rio Danubio hasta el amanecer.

Soy un mal turista o mejor dicho no soy un turista para nada; me importan poco los lugares o puntos turísticos, me interesan las historias de vida sin embargo tampoco me considero viajero, la palabra me resulta vacua en este contexto.

Quizá antes los viajeros tenían que describir tanto como pudiesen puesto que no tenían cámaras, me supongo que dibujar lo que veían era lo más cercano a una foto, quizá antes la capacidad de asombro era fenomenal, me hubiera encantado vivir esas épocas y sorprenderme por todo lo que mis ojazos pispiretos viesen, pero no fue así y sólo me queda la triste resignación que vivo en la era digital y la homogénea. Lo que haya en otro país es muy probable que también lo haya en el tuyo.

Sí, también habrá diferencias pero también hay puentes o puntos que nos conectan, ya no hay tantas brechas como antes o; ¿será que estoy siendo demasiado… optimista… ilusa… contemporánea… exagerada? ¿Será que esa homogeneidad ha hecho de la sociedad mundial, desde mi punto de vista, ordinaria y sosa?

Los más enriquecedor de viajar para mi no es ver el lugar de visita, sino  tener prendida en mi memoria a toda esa gente que conocí, a esos humanos que se cruzaron en mi camino y me compartieron un pedazo de ellos, un momento, un pensamiento, su vida.

Atentamente

Inés Slam Slam

 

Los comentarios aquí vertidos son responsabilidad del autor del artículo.

 

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6 comments

    1. Tan sólo imaginar la gama tonal y la textura que tu mierda, la mia y la de los demás podemos producir… infinidad de ‘shitlfies’. Pero aquí dejo otra pregunta INSOMNE , ¿será esta la verdadera representación (retrato) de toda la mierda que hay en internet?. Saludos colega –Inés Slam Slam–

  1. Espérate que no se ponga de moda lo de hacerse un selfi junto a los propios desechos. El nivel de egocentrismo de la sociedad actual no conoce límites y, ¿qué más nuestro que lo que nos acaba de salir de dentro? En fin, muy bueno tu escrito, ojos pispiretos.

    1. Jaja. La verdad yo sí lo intenté pero me reservé el derecho de subir la foto de mi mierda (no quiero que ese acto sarcástico tome otro rumbo y tendencia positiva) y yo a lado con los pulgares arriba y boca de pato, sólo por el simple hecho de burlarme más de los selfies y las fotografías de viajeros.
      ¡Qué bueno que te gustó!¡Gracias Evavill por pasar a dejar el recado!

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