PoiL

Reseña: PoiL — Brossaklitt

brossaklitt

Desde hace algunas semanas no he podido conciliar el sueño placenteramente, camino distraído, incluso me es imposible estar concentrado para llevar a cabo mis quehaceres diarios. La cuestión es que mi sueño y mi vida cotidiana se han interrumpido por el síndrome de las canciones pegajosas. Sí, Brossaklitt de la banda francesa PoiL está una y otra vez interfiriendo en mis horas de trabajo y de paz, para ser precisos son tres las canciones que se repiten constantemente en mi gramola mental. Así como a muchos de nosotros de repente nos asalta la tonadita de Sopa de caracol y su watanegui consup de Banda Blanca, o Suavecito [suavecito] de la Tesorito, o el 1, 2, 3 de El Símbolo, todo un tormento, me pasa lo mismo con PoiL. Estoy de acuerdo, es indignante estar comparando a todas estas bandas con otra que es tan digna del rock progresivo, pero no había mejor ejemplo para mi situación.

Resulta que de un día para otro, justo una semana después del lanzamiento (el 5 de mayo) de Brossaklitt, empezó mi tribulación. En una mañana de lunes, altamente soporífera, al despertar, allí estaban, todavía entre sueños, esas voces sepulcrales de Fionosphère haciendo un llamado para alistar el disco en mi reproductor de mp3 antes de salir de casa; además, a la hora de hacer los informes de oficina, nuevamente me embestían los riffs pero ahora el llamado lo hacía Brossaklitt; ya por la noche, antes de entregarme a Hipnos, me veía en la necesidad de estar acompañado del fragor de las percusiones de Goddog. La cuestión no paró allí, cada vez aparecían estas canciones con mucho mayor frecuencia: al defecar, al bañarme, al lavarme los dientes, al estar en una reunión laboral, al caminar, incluso al leer la publicación de Rasputín y su resonante fuelle, sí, igualmente que las percusiones en Goddog. Ya conminado por lo que parecía ser un reclamo al que no le encontraba explicación, recordé algo. Brossaklitt es un muy buen disco, pero a mi parecer es mucho mejor Dins o Coul, lo que me llevó a dudar sobre hacer una reseña. No obstante, parece que mi duda fue todo un agravio para los santos patronos del progresivo y de la música, cobrándose en vida y en sueños por dejar sin mención alguna a este disco y por no haber reseñado a lo largo de este mes. Tenía que saldar mi deuda.

Pero al caso, que el flojo y el mezquino recorren dos veces el mismo camino. En su recién lanzamiento PoiL optó por incorporar la voz más como un componente musical sin dejar de lado el ingrediente lírico, ahora en lugar de deleitarnos mucho más con una retahíla de sátiras lúbricas nos encontramos con una madurez y precisión instrumental. Esta es una de las mejores bandas de progresivo en la actualidad, justo la bocanada de aire que necesitaban los resuellos en los que ha caído este género. Como ellos mismos se definen suenan a surf, noise, progresivo, y, tratando de hacer un esfuerzo por poner etiquetas, a mi parecer, a rock in opposition (esto me recuerda mucho a una plática con una gringa o gringo en el chat de soulseek, en el que le recomendaba escuchar a esta banda, al oírla me dijo: “esto suena como a porn-prog”, por supuesto que era algo completamente válido, puesto que desde Dins o Coul pueden apreciarse sus sórdidas letras). Algo que también hay que resaltar de Brossaklitt es el nivel instrumental de Antoine Arnera, su habilidad dactilar es tal que haría feliz a cualquier mujer, en pocas palabras, los teclados son altamente hipnotizadores. En sí, cada uno de los instrumentos tiene su momento álgido a lo largo de las nueve canciones que componen este material, a excepción de MAO, una canción que desentona en esta lista.

En el reproductor de abajo les dejo el disco por si quieran escucharlo en su totalidad. Degusten.

Canciones:

  1. Fionosphère
  2. Introklitt
  3. Brossaklitt
  4. Patachou
  5. MAO
  6. Goddog
  7. Dins o Klitt
  8. Pikiwa
  9. La balade des gentils minouchoux

Miembros:

  • Antoine Arnera: teclados y voz.
  • Boris Cassone: bajo, guitarra y voz.
  • Guilhem Meier: batería y voz.